sábado, 15 de octubre de 2016

UNA REALIDAD NEGATIVA?



Se requiere repensar el Sindicalismo: ponerlo a tono con las nuevas condiciones del país, con las prioridades de quienes tienen puesto de trabajo y los desempleados, armonizarlo con los ideales de una sociedad más equitativa y democrática. Hay que plantear opciones diferentes a las esbozadas por quienes pretenden darle a la ocupación productiva un valor por debajo de las necesidades y sin las garantías de seguridad, capacitación y estabilidad.

El trabajo merece una valoración justa. Y esto es fundamental para su mejor proyección en el proceso de desarrollo económico y social. Su estimación puede crear distorsiones con efectos nocivos. Por lo cual, tanto empleadores como dirigentes sindicales, no pueden equivocarse.

Unos y otros están llamados a hacer reconsideraciones para plantear una alternativa renovadora que encarne la realidad y promueva progresos ciertos en las relaciones de trabajadores y patronos.


A ese respecto, la responsabilidad del estado, también cuenta como motor principal de definiciones. Las políticas laborales que partan de allí tienen que interpretar lo mejor posible, los requerimientos que están dados en esta nueva etapa.


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